El acceso a servicios de agua potable y saneamiento, es elemental para combatir la pobreza y crear condiciones favorables para el desarrollo social, económico y ambiental de un país, así lo reconocen diversas organizaciones y el propio Estado. Tener agua potable y saneamiento, es una condición mínima para una vida digna, por eso nuestra realidad, aún nos indigna.
Nos preguntamos, ¿por qué el cierre de brechas en agua potable y saneamiento es un desafío difícil de alcanzar?, ¿Por qué las inversiones en infraestructura no tienen el impacto esperado y apenas alcanzan mitigar el crecimiento vegetativo del país?
La clave podría estar en la coparticipación de los beneficiarios, en la ejecución de los proyectos de inversión. La viabilidad de esta idea es poderosa para sociedades organizadas.
Decimos a menudo que – las cosas obtenidas con esfuerzo y sacrificio, nos obliga a valorarlos y cuidarlos; o, dicho de otro modo – las cosas fáciles no son duraderas. Otros dirían -El regalo es poco valorado y pronto se pierde.
Si nos vamos a los hechos, vemos un Estado que ejecuta proyectos de inversión sin la participación de los beneficiarios y sin que le cueste nada al público objetivo. El estado entrega de manera gratuita la nueva infraestructura y encima emerge una nueva preocupación, el de su sostenibilidad.
Ya hemos experimentado largamente e infructuosamente el paternalismo estatal, que lo abarca todo, pero que aprieta poco. ¿No será mejor dejar que la sociedad organizada (los beneficiarios), también se involucren en la ejecución de los proyectos de inversión en infraestructura?
El cierre de brecha requiere de actores y el principal protagonista debe ser el propio beneficiario, porque es el más interesado.
Ahora nos preguntamos -si todavía existen sociedades organizadas. Por supuesto que sí, sobre todo en el ámbito rural y en las pequeñas ciudades, se mantiene esa visión compartida frente a sus problemas y eso los fortifica como organización. En muchos pueblos todavía se practican costumbres incaicas cooperación para fines comunes como la minka.
El DL 1280 está diseñado para ciudades cosmopolitas, donde la interacción entre vecindarios es casi nula, donde cada uno baila con su propio pañuelo. Esto no pasa en los centros poblados rurales ni en la mayoría de las pequeñas ciudades, donde aún se conservan costumbres comunitarias ancestrales, que se apoya en su estructura organizacional.
Mediante el DL 1280 se pretende mayor protagonismo de las empresas prestadoras municipales (EPM), pero bajo el mismo modelo organizacional de siempre y la misma estructura financiera. Las EPM carecen de la solvencia técnica y financiera para afrontar las brechas. Los Benchmarking son un reflejo de cómo están las EPM, sobreviviendo a la coyuntura actual, con tarifas que apenas cubren sus costos operativos, con metas que apenas compensan el crecimiento vegetativo de la población. Así resulta dudoso que las EPM puedan implementar proyectos de inversión y cerrar brechas.
De otro lado, el Estado carece de recursos para atender toda la demanda nacional, por ello muchos proyectos de inversión se encuentran postergados, bajo argumentos formales (normativos).
La existencia de sociedades organizadas, es un potencial que se debe aprovechar para implementar proyectos de inversión exitosos. Serían exitosos por las siguientes razones:
- Aporte propio (llámese mano de obra, materiales u otros), lo cual permite una reducción en los costos de inversión.
- Fiscalización del uso correcto de los recursos del proyecto.
- Correcta identificación de los beneficiarios (sólo aquellos con verdadera necesidad).
- Cuidado y uso adecuado de las instalaciones (sostenibilidad).
- Se reduce el riesgo de paralización de las obras.
Esta alternativa no excluye la participación de especialistas, ni de las instituciones públicas, quienes se encargarían de la dirección técnica, financiamiento, ejecución y de la gestión para su sostenibilidad.
Se puede pretender controlar los excesos mediante métodos coercitivos como micromedición y las tarifas, pero es más efectivo, si la población valora y toma conciencia de su esfuerzo en la consecución de objetivos.
Si ponemos en una balanza los principios de economía de escala y el cierre de brechas, el primero es el medio, mientras el segundo es el fin, que se se conseguiría directamente con la participación de la sociedad civil organizada.
Es necesario que la participación de la sociedad civil organizada se libere no solo para el ámbito rural, sino también para las pequeñas ciudades que aún mantienen esta mística de unidad organizacional.
Ahora nos preguntamos -como identificar las sociedades organizadas. Esto pasa por evaluar su historial de vida, las formalidades que lo respaldan, el nivel de liderazgo, el cumplimiento de obligaciones (morosidad), adecuada operación y mantenimiento de sus instalaciones, dirección técnica, estructura tarifaria aprobada o cuotas aprobadas, recursos materiales y no materiales disponibles, entre otros.
Cuando los beneficiarios no participan, las obras se deterioran, se vuelven ineficientes y en algunos casos son abandonadas. Cuando la obra es gratuita para el beneficiario, también cree que los servicios deben ser gratuitos.

